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domingo, 24 de marzo de 2013

LA PSICOLOGIA ANTROPOLOGICA DE RUDOLF ALLERS



C. LA PSICOLOGIA ANTROPOLOGICA DE RUDOLF ALLERS (Juan J. Ruiz, 2006)


1.Presupuestos:  Valores  Objetivos y orientación del carácter:

   Parte de una concepción  de la naturaleza humana que tiene como eje la combinación de dos fuentes:

a) La  línea antropológica-filosófica de raigambre católica, sobretodo en su vertiente escolástica con Santo Tomás a la cabeza (llegó a ser un experto en este teólogo), aunque también conecta con otros importantes filósofos como Max Scheler y su concepción de los valores.

b) La concepción psicológica del carácter de herencia adleriana, pero sin limitarse a la misma, realizando aportaciones creativas propias.

   Es importante matizar los aspectos mas relevantes de estas dos herencias en su  pensamiento. De manera breve, las referencias mas importantes que parecen influir en su modelo caracterial (mejor incluso antropológico-caracterial) son las siguientes:

-De Santo Tomás:

   En este punto vamos a ser excesivamente esquemáticos, dada la extensión que le dió Allers a Santo Tomás en su pensamiento psicológico, antropológico y filosófico. Por dar solo dos notas relevantes ( y siguiendo las indicaciones de Martín F. Echavarria, verdadero experto en Allers) destacamos: (1) La relación entre ética y carácter y  (2) la concepción tomista del trastorno mental, el pecado y la psicoterapia.  Es decir Allers, relaciona en la línea tomista la dirección del carácter y la elección de valores, y distingue, siguiendo la misma línea, el trastorno mental, el pecado, la psicoterapia y la confesión.  

-De Max Scheler:

   Hay un cosmos objetivo de valores al que sólo se puede acceder por la intuición emocional. La razón es ciega para el valor. Scheler se opone firmemente a la pretensión nietzscheana de crear valores. Los valores son siempre los mismos, no cambian. Lo que cambia es nuestra percepción de ellos. Cada época, cada cultura, descubre distintos valores e ignora otros.

   Los valores se encuentran ordenados jerárquicamente. Primero están los valores religiosos (sagrado/profano), luego los espirituales (bello/feo, justo/injusto, verdadero/erróneo), luego los valores de la afectividad vital (bienestar/malestar, noble/innoble) y por último los valores de la afectividad sensible (agradable/desagradable, útil/dañino). De lo que se trata es de vivir en armonía. No hay que optar por unos valores y renunciar a otros. Para ello hay que vivir los valores inferiores de un modo tal que se encuentren ordenados a los superiores. De esta manera, cada vez que obremos bien en lo más simple y cotidiano estaremos alabando a Dios, ya que los valores religiosos se encuentran en la cúspide de la pirámide. Scheler intentó superar así el dualismo y la ruptura generados por la falsa opción entre vitalismo y racionalismo.
-De Alfred Adler:
   La conducta humana está motivada principalmente no por impulsos, ni por las condiciones hereditarias o ambientales sino sobre todo por las decisiones finalistas de la persona, por los fines que se propone alcanzar. Lo importante para entender el comportamiento humanos son las metas que persiguen las personas en sus vidas, que hacen que estas adopten un sentido y orientación particular.
2. Concepto de carácter. Diferencia entre persona y carácter.

-Persona:Equivalente al ser en potencia aristotélico-tomista. Es imposible conocerla totalmente mediante el pensamiento analítico-racional pues entraña la misma esencia del ser y todas sus posibilidades potenciales (la persona no es el yo, ni la conciencia, ni el inconsciente, ni ninguna entidad parcial, y tan solo, según Allers aparece vislumbrada parcialmente en la relación yo-no yo; es decir entre lo que hacemos y el camino que tomamos en la vida y los caminos u orientaciones potenciales que podríamos tomar, por decirlo de alguna manera mas comprensible (a riesgo de error filosófico).

-Carácter: Supone el ser en acto, a través de sus acciones y conductas intencionales y finalistas. El carácter es la postura, la elección y al orientación del individuo ante el valor.  Es decir, Allers, combina los postulados aristotélicios-tomistas, schelersianos y adlerianos en esta definición.
Dicho en otros términos, en la vida de una persona aparecen circunstancias ante las que tiene que elegir entre diversos valores (valores que existen objetivamente, el bien y el mal, lo bueno y lo malo, etc). Algunas de esas elecciones cuando se repiten se consolidan en el carácter. De esto derivaría que existe una relación entre la ética y el carácter de la persona , entre los problemas psicológicos-relacionales y las elecciones de valor de una persona, de los valores que pone en marcha en sus acciones.
                                           
3. La educación del carácter.

  Como católico y de manera coherente con su concepción del carácter, Allers da una gran importancia a la educación en valores que fomenten la convivencia, la justicia, el amor al prójimo y a Dios.
    

   Pero no se limita a exponer lo anterior, sino como psicólogo estudia como la persona pasa a elegir  unos determinados valores frente a otros, conformando su carácter actual (modificables cuando existe una profunda reorientación de valores importantes a nivel vivencial). En esta línea aparece la mayor influencia adleriana en su pensamiento; refiriendo las condiciones que influyen (pero no determinan unilateralmente) el  origen del carácter (vivencias de minusvalía, voluntad de comunidad, etc). Destaca en esta línea lo que el llama, la “influencia del ejemplo y la fuente de los ideales”. Es decir la persona puede seguir en su educación no solo una mera imitación del ejemplo de otras personas, sino también un “autentico seguimiento” que supone la aceptación del ejemplo de conducta-valor de la persona prototipo (educadores, padres, terceros); en su elección del “hombre o la mujer que quiere ser”. (ideal del carácter). En esa elección y seguimiento influyen dos factores: (1) el proceso de compensación y supercompensación (según sea normal o desproporcionado) y (2) el conocimiento y elección personal de los valores, que es en último término un factor subjetivo (de la libertad de la persona si se quiere llamar así).  Ahora bien, el sujeto elige en parte movido por sus carencias o limitaciones objetivas-subjetivas, y en parte por su libertad para elegir entre “ideales justos y falsos” . La educación pues debe dirigirse hacia los mejores valores. Para ello los métodos educativos mejores deben buscar , según Allers, el camino intermedio entre no socavar la vivencia del valor personal y no instaurar la absolutivización de la misma persona. Ese camino se anda mediante la entrega a los otros y a lo absoluto (Dios), a algo ajeno a si mismo.

4. El conocimiento de si mismo

   Las personas interesadas en reorientar  el curso de sus acciones pueden ser ayudadas si tienen un conocimiento de si mismos. Pero el conocimiento de si mismo como ser radical es imposible, pero si lo es de los cursos de acción, del obrar humano y de sus resultados. Para comprendernos a nosotros y a otros como humanos hay que adoptar una actitud radical: no guiarnos por lo que el/ella  dice sobre su pensar, sentir o actuar, sino por el efecto de sus acciones, de su obrar. En esto Allers y Adler van de la mano.
 
  En esta línea es esencial conocer como es nuestro comportamiento hacia el prójimo, hacia la comunidad. Es llamativa la concordancia en este punto entre Adler, Allers y el pensamiento de Kunkel. Dice Allers, que los modos de conducta que reduzcan la cooperación en la convivencia serán aptos, en general (sin generalizar) para suscitar dudas sobre la pureza moral de nuestros objetivos y valores.; aunque la inversión de este principio no es valida en toda ocasión. Es decir existen armonías y acuerdos erróneos entre personas. A veces se debe discrepar y es lo justo. Lo importante seria fomentar todo aquello que no realza las inclinaciones egoístas personales. Así se puede amonestar, recriminar un acto, en discordancia si se busca el amor al prójimo (objeto de esa acción crítica) y no el daño y el realce personal. 

  Una pregunta clave en el conocimiento de si mismo (en esta línea allersiana) seria : “¿qué espacio ocupa en toda mi vida  y en mi vivencia mi propio yo, y cuál el del otro? (Allers, Naturaleza y educación del carácter, pag, 327. Editorial Labor, Barcelona, 1950). En resumen el conocimiento de si mismo (parcial e imperfecto) se realiza mediante la convivencia que tenemos con nuestros prójimos. 
 
5. Para ampliar mas información : Enlace a la página internacional de Rudolf Allers y a los artículos de Martín F. Echavarria, experto en psicología católica
-Rudol Allers. Psicólogo Católico:

-Página internacional (en ingles mayoritariamente, junto al apartado en español  de M.F. Echevarria):

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